La Fascitis Plantar

La Fascitis Plantar

FASCISTIS PLANTAR

            La fascia plantar es una aponeurosis (tejido fibroso muy inervado) que envuelve a los músculos plantares y conforma la superficie inferior del pié, nace desde el calcáneo de forma más gruesa y después se expande hacia la cabeza de los metatarsianos donde es más fina.

            Se trata de una estructura muy fuerte que cuando está bajo tensión apenas se puede estirar, y su misión principal es procurar estabilidad al arco longitudinal del pie.

            El pie es una estructura diseñada para llevar carga. En cada paso, la carga es absorbida por diferentes estructuras del pie, incluyendo hueso, fascia y ligamentos. Un pie “sano” puede acomodar estas cargas, pero cuando el pie recibe un grado de carga mayor al que puede tolerar, empiezan a aparecer problemas como la fascitis, donde la fascia plantar empieza a estirarse a nivel del talón, empezando así los primeros síntomas dolorosos.

            Existen algunos factores de riesgo que facilitan la aparición de esta lesión como problemas del arco del pie (pie plano y pie con arcos altos), obesidad, y excesiva tensión en el tendón de Aquiles (provocada por sobrecarga y falta de flexibilidad de gemelos y sóleo). En algunos deportes, tenis, running (sobre todo en terrenos duros) y baloncesto entre otros, puede aparecer por sobreuso. Estas actividades estiran la fascia plantar, lo que unido a una determinada morfología del pie, predispone al desarrollo de la fascitis. Comúnmente, se piensa que la fascitis está causada por el espolón calcáneo, pero en las investigaciones con rayos X se ha encontrado que ésta no es la causa, ya que aparecen casos de espolón sin fascitis plantar.

            Los síntomas de esta lesión aparecen lentamente en un período de una o dos semanas, normalmente relacionados con algún acontecimiento concreto, como puede ser el uso de calzado excesivamente plano. El dolor se localiza en al talón y en algunos casos con irradiación a la cara interna de éste o en el recorrido del arco plantar. Suele aparecer un dolor más agudo por las mañanas o después del reposo, que suele disminuir con el movimiento, aunque en algunos casos puede empeorar con el sobreuso o largos períodos de pie.

            Si aparecen estos síntomas de leve intensidad se recomienda el uso de calzado no excesivamente duro y con la correcta forma del arco plantar. Además, resultan útiles los estiramientos globales de la cadena posterior, así como analíticos de la musculatura isquiotibial, gemelos y sóleos, para disminuir la tracción y el sobreestiramiento de la zona plantar. Si los síntomas se agravan y persisten en el tiempo, puede necesitar  tratamiento de fisioterapia y osteopatía, en el que el profesional, tras la exploración y el estudio de su caso concreto, aplicará las técnicas necesarias y dará las indicaciones necesarias para recuperar la lesión. En algunos casos, se puede necesitar además el uso de plantillas, o de algún tipo de vendaje funcional o neuromuscular que ayude a mantener el arco plantar y a repartir las cargas de una manera más uniforme.

Posted on 08/02/2018 249

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